Sistema circulatorio: irrigación arterial y drenaje venoso

Sistema circulatorio: Desde un punto de vista fisiológico, el sistema circulatorio se define como aquél que contiene al corazón (el órgano de la vida por excelencia) y los vasos sanguíneos, lo que le permite mover la sangre por el cuerpo y todos los órganos y tejidos que lo componen. Este conglomerado de tubos y fluidos permite que los órganos reciban oxígeno y nutrientes y a la vez que se deshagan de sustancias de desecho metabólicas, potencialmente tóxicas si se almacenan en exceso.

Guyton y Hall (2001) definen el flujo sanguíneo como "la cantidad de sangre que va de un punto dado de la circulación en un período de tiempo determinado" (p.160).



Irrigación arterial: Estos autores también nos indican que la función principal de las arterias, consiste en llevar la sangre con una presión alta hacia los tejidos. Esto es provocado cuando una oleada de sangre llena las arterias con cada latido cardíaco. Si no fuera por la distensibilidad del sistema arterial, toda la sangre nueva tendría que fluir cruzando los vasos sanguíneos periféricos casi de manera instantánea, sólo en la sístole cardíaca, y no se provocaría flujo durante la diástole. 

El flujo sanguíneo que cruza un vaso sanguíneo está determinado por dos factores (Guyton y Hall 2013):

  1. "Diferencia de presión de la sangre entre los dos extremos de un vaso, también denominado gradiente de presión en el vaso, que es la fuerza que empuja la sangre a través del vaso.
  2. Los obstáculos que el flujo sanguíneo encuentra en el vaso, se conocen como resistencia vascular" (p.163).

Interrelación entre presión, resistencia y flujo sanguíneo. 
Fuente: Guyton y Hall (2013), p. 159


Drenaje venoso: Las venas no solo se consideran vías de paso para el flujo de sangre hacia el corazón. También cumplen muchas funciones que son necesarias para el buen funcionamiento de la circulación, Guyton y Hall (2011) nos dicen que entre esas funciones se encuentra que son capaces de reducir y aumentar su tamaño, con lo que pueden almacenar cantidades pequeñas o grandes de sangre y mantenerla disponible para cuando la necesite el resto de la circulación.
Los autores mencionados también nos indican que las venas periféricas también pueden impulsar la sangre por medio de la nombrada bomba venosa e incluso ayuda a regular el gasto cardíaco. La sangre de todas las venas sistémicas fluye hacia la aurícula derecha del corazón, por lo que la presión del interior de esta cámara se denomina presión venosa central.

La presión en la aurícula derecha está regulada por el equilibrio entre (Guyton y Hall, 2013):
  1. "La capacidad del corazón de bombear la sangre hacia afuera de la aurícula y el ventrículo derecho hacia los pulmones.
  2. La tendencia de la sangre a fluir desde las venas periféricas hacia la aurícula derecha. Si el corazón derecho bombea con fuerza, la presión en la aurícula derecha disminuye, mientras que, por el contrario, la presión incrementa si el corazón derecho es más débil. Además, cualquier efecto que provoque una entrada rápida de sangre en la aurícula derecha desde las venas periféricas eleva la presión en la aurícula derecha." (p.172)

Algunos de estos factores que incrementan este retorno venoso (y, por tanto, aumentan la presión en la aurícula derecha) son (Guyton y Hall, 2013):

  1. "Aumento del volumen de sangre.
  2. Aumento del volumen de los grandes vasos en todo el organismo, con el incremento resultante de las presiones venosas periféricas.
  3. Dilatación de las arteriolas, lo que disminuye la resistencia periférica y permite que el flujo de sangre entre las arterias y las venas sea más rápido". (p.172)

Ejemplo de la fisiología de las venas, específicamente las que se encuentran en las piernas:


Válvulas venosas de la pierna. Fuente: Guyton y Hall (2013) p.174








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